lunes, 27 de febrero de 2012


Por Marta Muñoz Calvo (alumna de 1º ESO).

Si se hace una encuesta en España de qué gusta más a la gente: teatro o cine, ganaría el cine. Desde siempre, en el siglo XXI, el cine ha resultado ser más popular que el teatro. Pero yo ,desde luego, no entiendo el por qué. En el cine los actores se hacen más famosos que en el teatro y no entiendo tampoco por qué. Estas cuestiones siguen siendo para mi un misterio, pero lo que quiero llegar a decir es que el teatro debería ser igual de popular que el cine.

Yo entiendo que las películas americanas, españolas... están muy bien, pero deberíamos también valorar el teatro. En las películas, los actores estudian su papel, pero lo graban en diferentes días y si los actores cometen algún error se pueden repetir las escenas y luego la grabación presentarla al público. En cambio, en el teatro los actores se estudian el texto y, cuando lo representan al público, si se equivocan no pueden volver a repetirlo, sino que la obra queda mal. Por ello, los actores se podría decir que lo tienen más difícil para triunfar y necesitan esforzarse más. 

Con estas palabras no quiero decir que los actores de las películas no se esfuercen, sino que habría que valorar más al teatro y fomentar que la gente vaya. Además, la mayoría de los actuales actores famosos de las películas tienen sus orígenes en el teatro. Por ejemplo, Antonio Banderas actúo en pequeños teatros antes de iniciarse en el cine. 

Espero que este texto sirva de inspiración para que la gente vaya más al teatro y que los actores de teatro y el teatro en sí, se hagan igual de popular que el cine. Yo, en las clases de teatro, además de pasármelo muy bien aprendo que el teatro es muy importante y que hay muchas cosas que se deben valorar. Espero que la gente tenga más interés por el teatro y que cuando vea una obra, la disfrute. 

Deseo que en este siglo el teatro sea igual de importante que el cine y que mucha gente se apunte a clases de teatro, puesto que además de aprender uno, hace muchos amigos y madura. En conclusión, los actores, tanto de teatro como de cine, merecen nuestro respeto puesto que nos transmiten emociones y nos hacen pasar un buen rato.








martes, 21 de febrero de 2012

Por Roberto García (alumno de 3º ESO)


Soy un alumno del grupo de teatro de Los Sauces. Doy clase los martes y jueves con diez personas más.

Estamos preparando la obra "Cuatro corazones con freno y marcha atrás". Mi personaje es Ricardo Cifuentes, un hombre que quiere conseguir a toda costa la herencia de su tío Roberto.

Las clases de teatro son muy divertidas y aprendemos mucho de la interpretación. Al principio de las clases hacemos unos calentamientos para la voz y paseamos por el escenario.

En cada curso realizamos tres viajes. El año pasado fuimos a Pontevedra, a Torrelodones y a Alcobendas.

Me lo paso muy bien en las clases y son muy divertidas.

domingo, 12 de febrero de 2012


Por Enrique Gil (alumno de 4º ESO).

Sinceramente, esta obra de teatro que vi el pasado sábado 11 de Febrero en el teatro Ciudad de Alcobendas me pareció fascinante

La historia es una versión moderna y original del cuento de Blancanieves y los 7 enanitos, solo que en esta versión esos enanitos no son tan enanitos… Además, la mayor parte de la historia es de lo más realista, no un cuento de hadas. 

Pero algo que me llamo la atención fue el trabajo de los actores. Tenían una sincronización envidiable, es decir, en una escena tú podías ver a los personajes principales, pero a la vez, veías a otros personajes desconocidos que actuaban entre al margen de la historia. 

Los diferentes personajes tenían mentalidad propia, y se manejaban por unos sentimientos e impulsos que a veces les guiaban bien, y otras no tanto… 


Se me olvida mencionar que, ante todo, esto era un musical (que la verdad, lo raro es que me gustó, cosa poco habitual) y los actores tenían además que cantar y bailar. Los actores tenían un gran control de sus cuerdas vocales, y algunos además, con un gran dominio de la coreografía.

Por último, pero no por eso menos importante, me gustaría hablar del decorado y el trabajo realizado detrás de la escena, que aunque no lo parezca, en una obra de teatro no solo los actores se ganan las lentejas. Los efectos que conseguían con la luz y el humo eran increíbles, hasta tal punto que conseguían por momentos un efecto 3D. Por no hablar de la música, factor vital de esta representación y de cualquier otra que quiera transmitir mensajes al público a través del sonido. 


Bien, aquí acaba mi comentario del musical de Blancanieves Boulevard. Gracias vago lector que no tiene nada mejor que hacer por leer esta última línea (si no has hecho trampas y te has venido a leer esto sin mirarte lo de arriba). 


domingo, 5 de febrero de 2012

Por Mario Benito (alumno de 6º de Primaria).




Lo que más me gusta de una obra de teatro es que me haga reír.


Es decir, me encantan las comedias. No hace falta ni siquiera que hablen para hacerme reír. Con gestos, una obra de teatro puede ser muy entretenida y amena.



En mi vida, he visto muchas obras de teatro en las que solo hacen mímica: Zoo, Muu, Las tres perdidas, Los dos muertos….

Me parece que tiene mucho más mérito una obra representada únicamente con gestos, ya que se tiene que entender a la perfección de qué trata, sin hablar, en lo que dure toda la representación. En cambio, una normal, incluso con pequeños diálogos, se entiende a la perfección de qué va la obra.



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