lunes, 14 de noviembre de 2011

Por Enrique Gil (alumno de 4º ESO).
Como viene explicado en otros artículos de este blog, lo más frecuente en una representación teatral es que si hay un fallo, no se para ni se repite de nuevo esa escena. Eso hace el teatro más difícil que el cine. Estas son algunas soluciones para estos casos:


-Mantener la calma es de vital importancia. Si no se ha hecho algo que estaba previsto y no es algo muy llamativo, el público no se dará cuenta.

-La improvisación suele ser la única salida posible. Hay que hacerlo de forma natural, sin dejar grandes silencios que indirectamente digan ``¿Y ahora que hago?´´. Si en ese momento no te tocaba hablar, ahora sí. No te cortes y ayuda al grupo a salir de esa situación tan tensa. Recordar que si falla uno, fallan todos.

Pero a pesar de todo esto, trata de no cometer fallos muy gordos, que si verdaderamente el público está atento, va a ser un poco embarazoso.

Así que bueno, a practicar la improvisación y a evitar los problemas imprevistos, que son muy estresantes. Gracias por ser tan atentos como para llegar hasta estas palabras finales de mi artículo.

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