martes, 31 de marzo de 2015

Los corrales de comedias de Madrid fueron el marco teatral donde se desarrolló la dramaturgia española del Siglo de Oro. Funcionaron entre la segunda mitad del siglo XVI y el primer cuarto del siglo XVIII, siendo algunos de ellos convertidos en teatros. En sus tablas se representaron obras de autores fundamentales de la literatura española del Barroco, desde precursores como Lope de Rueda, actor y dramaturgo, a genios como Lope de Vega o Calderón de la Barca. En sus instalaciones disfrutó el pueblo de Madrid junto a reyes, nobles y prelados.

En el último cuarto del siglo XVI había seis corrales abiertos en la capital española, los más reconocidos: el corral de comedias de la Pacheca, el de la Cruz y el del Príncipe. Todos dependientes de sus cofradías, instituciones de beneficencia pública que obtenían sus fondos de las representaciones teatrales en los corrales.

Historia

Del espacio medieval al renacentista


El propio Lope de Rueda muestra con su vida la evolución de los espacios teatrales durante la primera mitad del siglo XVI. El sevillano, a la zaga de otros autores como Juan del Encina, Gil Vicente, Juan de Timoneda o Bartolomé de Torres Naharro, llegó a Madrid al frente de una compañía de teatro de tipo ambulante y no muy lejana de las experiencias de los cómico de la legua.

La herencia del teatro medieval, recluido en los templos o viajando de un pueblo a otro y de ciudad en ciudad, cambió su suerte cuando la Iglesia Católica consideró la posibilidad de usar el fenómeno teatral para reforzar sus influencias y enseñanzas. De paso se atajaban las libertades y excesos propios del teatro callejero que tendía a mezclar en el repertorio la seriedad de los autos o la popularidad de farsas y entremeses con piezas más atrevidas y una colección de bailes (graves y serios como el turdión o picantes como el polvillo y la zarabanda, además de otros como la pavana la chacona, la gambeta, la capona, o el popularzapateado) que solían provocar la ira de los eclesiásticos y algunos nobles.

Finalmente, y con el apoyo del gobierno, se encontró un medio de control contando con la colaboración de un nuevo gremio: las cofradías. Los corrales madrileños fueron consecuencia —al menos en su aspecto administrativo— de la autorización decretada por Felipe II en 1565 para establecer con carácter permanente en Madrid unas cofradías que dispusiesen de edificios para la representación de comedias.


El corral de comedias de la Pacheca


Ubicación aproximada del antiguo corral de comedias de la Pacheca en la calle del Príncipe, esquina a la calle Visitación, en el plano de Pedro Texeira, hacia 1656.

Es probable que la primera representación en el corral de la Pacheca fuese la que aconteció el 5 de marzo de 1568, organizada por la Cofradía de la Pasión.

También se ha documentado el alquiler del corral de la Pacheca por un empresario y actor italiano de la commedia dell'arte, el inquieto Alberto Naseli, más conocido como Zan Ganassa. Así lo relata Casiano Pellicer, en su Tratado histórico sobre el origen y progreso de la comedia y del histrionismo en España con las censuras teológicas, reales resoluciones y providencias del Consejo supremo sobre comedias.:

"El mismo año de 1574 había en Madrid una compañía de comediantes italianos, cuya cabeza y autor era Alberto Ganassa. Representaba comedias italianas, mímicas y bufonescas, de asuntos triviales y populares. Hacían también los volatines, los títeres, juegos de manos, y tal vez volteaban un mono."
Entre 1574 y 1577, el cómico italiano actuó con cierta periodicidad (casi como compañía estable) en dicho corral de la Pacheca, llegando a un acuerdo con los diputados de las cofradías para restaurarlo y mejorar sus estructuras, añadiéndole tejados al escenario y toldos para el público.

La decadencia del corral de la Pacheca puede imputársele al nuevo corral del Príncipe, casi contiguo y abierto al público al final del verano de 1583.


Corral del Lobo


Situación aproximada del antiguo corral del Lobo o de Puente, en el plano de Pedro Texeira, hacia 1656.

Corral del Lobo o Corral de Puente por ser propiedad de Cristóbal de la Puente, y situado en la calle del Lobo (más tarde calle Echegaray), esquina a la carrera de San Jerónimo, comenzó a funcionar hacia 1560, cuando las cofradías de la Pasión y de la Soledad habían alquilado sendos corrales, este de la calle del Lobo y otro en la calle del Príncipe (esquina a Visitación). Ambos dejaron de funcionar en 1579 al trasladarse todos sus pertrechos al nuevo local de la calle de la Cruz. AGanassa, cómico italiano establecido en España, se le menciona en 1579 representando "en la calle del Lobo, en el corral propiedad de Cristóbal de la Puente".



El corral de la Cruz


Ubicación aproximada del antiguo corral de comedias de la Cruz, en la esquina de esta calle con la Plazuela del Ángel, en el plano de Pedro Texeira, hacia 1656.

Vendidos los locales de las calles del Lobo y de la Visitación, las cofradías de la Pasión y de la Soledad pudieron comprar en 1579 uno, más grande, situado en la calle de la Cruz, junto a la plazuela del Ángel. El que llegaría a ser Teatro de la Cruz, fue inaugurado el 16 de septiembre de 1584, casi al mismo tiempo que el nuevo corral del Príncipe.

En el siglo XVIII, al pasar a manos del ayuntamiento de la Villa, éste procedió a reformarlo, transformándolo en un teatro moderno con capacidad para 1500 espectadores. Las obras, iniciadas hacia 1743, fueron encomendadas al arquitectoPedro de Ribera.

El Teatro de la Cruz fue derribado en 1856, tras haber sido declarado oficialmente “oprobio del arte” mediante una Real Orden, dejando paso a la prolongación de la calle Espoz y Mina y el ensanche de la Plaza del Ángel. Como recuerdo suyo existe una pequeña placa conmemorativa situada en el cruce de las calles Espoz y Mina y Cruz.

Entre su abundante anecdotario cabe mencionar la detención en 1587 del dramaturgo Lope de Vega, que fue encarcelado, acusado de difamación.



El corral del Príncipe


Ubicación aproximada del corral de comedias del Príncipe, en la calle de su nombre y contiguo al viejo corral de la Pacheca, en el plano de Pedro Texeira, hacia 1656. 


En 1582, la Cofradía de la Pasión adquirió el espacio en el que actualmente se sitúa el teatro Español, en la calle del Príncipe, y el 21 de septiembre del año siguiente, aun sin terminar la obra, quedó inaugurado el corral de comedias poniendo en escena unos entremeses de Lope de Rueda, presentados por la compañía un tal Vázquez y el cómico Juan de Ávila. La estructura original cambió en 1735, año en que el arquitecto Juan Bautista Sachetti en colaboración con un jovencísimo Ventura Rodríguez, iniciaron las obras de un nuevo edificio que terminaron diez años después para convertirse en el nuevo Teatro del Príncipe, recinto cubierto en su totalidad, en el que además de teatro al uso, se ofrecían espectáculos de magia, animales y sombras chinescas.

A lo largo del siglo XVIII, el Teatro del Príncipe contó con su propio grupo de seguidores, los Chorizos, en pugna constante con los Polacos, que preferían los escenarios del rival Teatro de la Cruz. En 1783, la Cofradía lo vendió al Ayuntamiento. En 1792, Leandro Fernández de Moratín estrenó en él La comedia nueva.

El 11 de julio de 1802 el Teatro del Príncipe se incendió, por lo que no pudo utilizarse hasta concluirse las obras dirigidas por el arquitecto Juan de Villanueva, pasando en 1849 a denominarse Teatro Español.


Telón

La decadencia física de los corrales de comedias madrileños, en gran medida fruto de sus primitivas condiciones como espacio teatral y como edificio arquitectónico, se hizo crítica al final del siglo XVII y descarriló en el primer cuarto del siglo XVIII. Los corrales, que habían pasado por la "etapa dura de los austrias", de nuevo tan populares y concurridos gracias a Felipe III y, en especial, a Felipe IV, se caían a trozos o se quemaban por partes. Solución: convertirlos en edificios arquitectónicos ilustrados. Y se llamó a los arquitectos. El resto de los viejos corrales, joyas del teatro del Siglo de Oro Español, si no había caído ya o se había quemado, se perdió en el olvido y su recuerdo se hizo ceniza.

martes, 10 de marzo de 2015


Una de las obras que representará uno de los grupos de teatro del Colegio Los Sauces La Moraleja será “La importancia de llamarse Ernesto", un clásico escrito por Oscar Wilde en 1895. El grupo de teatro "El Telón" es el encargado de poner sobre las tablas esta divertida comedia de enredos donde los dos personajes principales, Juan y Archibaldo, inventan una doble vida con nombres y vidas simuladas, para cubrir las formas frente al círculo social al cual forman parte, y del que no quieren ser excluidos. A través de un cambio de nombres y de roles empiezan a provocarse situaciones confusas e innumerables problemas con sus respectivas pretendientes, Susana y Cecilia, y con una tía, Lady Bracknell, que representa la aparente respetabilidad de la clase alta. El titulo de la obra hace referencia al juego de palabras entre ser Ernesto y ser honesto, ya que de esa virtud se habla continuamente a lo la largo de la historia. De la honestidad a los ojos de la gente en todos los aspectos de la vida.


Una de las obras que representará uno de los grupos de teatro del colegio Los Sauces La Moraleja será  “Diez negritos”, escrita por Agatha Christie en 1939. El grupo de teatro "Misterio en escena" es el encargado de poner sobre las tablas esta joya de la intriga y el suspense.

La obra cuenta la historia de diez personas que son invitadas a pasar un fin de semana en una isla en la que solo existe una hermosa y gran mansión. Todos llegan a la isla el día señalado, y descubren que sus anfitriones no se encuentran allí, pero serán atendidos por los sirvientes, el señor y la señora Rogers, que hacen las funciones de mayordomo y cocinera respectivamente. Cada uno de los invitados encuentra en su habitación una copia de la canción infantil de los "Diez Negritos" enmarcada y colgada en la pared.

martes, 3 de marzo de 2015

Para este curso, los alumnos de teatro de 6º de primaria representarán una breve adaptación de la obra "Romeo y Julieta", una tragedia de William Shakespeare. Cuenta la historia de dos jóvenes enamorados que, a pesar de la oposición de sus familias, rivales entre sí, deciden casarse de forma clandestina y vivir juntos; sin embargo, la presión de esa rivalidad y una serie de fatalidades conducen al suicidio de los dos amantes.

Para que tengáis una idea, a continuación os dejamos unos vídeos y algunas fotografías donde se puede ver algunos ejemplos del vestuario que utilizan algunas compañías para representar esta obra.





Fotografías de diferentes compañías de teatro que han representado Romeo y Julieta. Podéis ver más ejemplos de su vestuario.

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